viernes, 25 de febrero de 2011

Cine: El Cisne Negro



El mundo del ballet es disciplina y elegancia, pero también, un largo camino hacia la perfección enfermiza. Y es que detrás de tanto tutú blanco princesa se esconden horas interminables de ensayo, pies lastimados y sueños arrolladores. Un alter ego que balancea entre la inocencia del cisne blanco y la falta de escrúpulos del cisne negro. ‘Black Swan’ (El Cisne Negro, 2011) narra la historia de una chica que se perdió literalmente en el ‘El lago de los cisnes’, la famosa obra de la danza clásica, viviendo en carne propia una metamorfosis, que, condimentada por diferentes presiones artísticas y personales, la llevó a fusionar el ascenso y la caída de su carrera.

Nina Sayers (Natalie ‘voy a ganar el Oscar’ Portman) aspira, como todas sus compañeras de compañía, a convertirse en la bailarina principal de la próxima atracción del estudio: El lago de los cisnes. Años de estudio guiados por su obsesiva y sobreprotectora madre (Barbara Hershey), una ex bailarina, formaron en ella la actitud perfecta para ser el cisne blanco, la representación de la fragilidad y exquisitez, pero a su vez la desarmaron de herramientas para ser su gemela malvada, el cisne negro, quién representa la pasión, el sexo y el descontrol. Mientras los días para el estreno caen rápidamente, Nina se ve envuelta en la búsqueda sin descanso de ese cisne negro que no habita en ella, alcanzando niveles altos de paranoia que mezclan una adolescencia interrumpida, un cuerpo hostigado físicamente, la presión desmedida de su profesor (Vincent Cassel) y la persecuta de una bailarina (Mila Kunis) que se quiere quedar con su protagónico.



Natalie Portman brilla en esta interpretación que le requirió un año de preparación en la danza y le costó una fractura de costilla, pero que, seguramente sanará con su Oscar a mejor actriz el próximo 27 de Febrero. La cámara de Darren Aronofsky es digna de una escuela de ballet, delicada en los planos detalle de manos, pies y espaldas (puntos fuertes de todo intérprete de la danza) pero también despliega su furia cuando sigue de cerca a Nina en su transformación en el cisne negro, momento sublime del largometraje, en el que el espectador parece mirar la performance desde arriba del escenario. Más que acertado y original, el enfoque de la trama desde el thriller psicológico, los juegos permanentes de lo que es y lo que no, mantienen la atención hasta el final, cerrando con un broche de oro que culmina en el suicidio del cisne blanco evidenciando el mensaje directo de la historia: la consagración duele hasta la muerte.

No es extraño que ‘Black Swan’ vaya cosechando galardones en toda premiación en que participe, la película de Darren Aronofsky apunta fuerte como una de las mejores de este 2011 que recién arranca, y es que toca temas del mundo artístico que la mayoría desconoce, focalizando en la debacle de una chica que soñaba con bailar pero que sucumbió bajos las exigencias. Solo basta mirar la expresión de los ojos de Portman cuando comienza a desplegarse bajo el ala del cisne negro, esos ojos llenos de rabia y liberación son el filme en estado puro.


El Trailer