
Mi adiós a Lost
Observo nuevamente la secuencia final de Lost y no puedo evitar, al mejor estilo de la serie, volver en el tiempo. Y es que la cámara lenta simplemente me puede, creo que acompañada de una buena banda de sonido puede ser devastadora, y ni te cuento si esos momentos son las últimas miradas de esos personajes que acompañaste y que te acompañaron. No quiero sonar trágico, pero el adjetivo agridulce le cabe perfecto, claro está, dulce por que es la culminación de un ciclo, de una historia, de un viaje y amargo porque a medida que los minutos van pasando, comenzas a extrañar, a sentir nostalgia, sabés que no va a haber más, que el tiempo se detiene ahí. Pero al mismo tiempo pensas que es hora de dejarla ir y de recordarla con la grandeza que se merece. Porque si Lost fue algo, eso es grande, universal.
Lost será recordada como la serie más importante de la década y como una de las maravillas audiovisuales del sigo XXI. Su astucia narrativa no te deja dar nada por sentado, te toma de los brazos y te revolea por distintas capas temporales. Los Flashbacks, los Flasforwards y los Flash-Sideways juegan con nuestra capacidad de entendimiento y con la teoría de los seis grados entrelazando una cadena de conocidos que nos dice que la vida es un pañuelo.
Su gran aliado fue Internet, quien la convirtió en un fenómeno masivo donde se debatió arduamente los lineamientos de los caminos trazados por los genios de Damon Lindelof y Carlton Cuse, autores de
Volviendo sobre la escena final, Jack (Mathew Fox) entra a la iglesia, su rostro todavía no comprende, pero allí están todos, o casi todos. Locke (Terry O’Quinn), quien supo ser su fiel antitesis, lo recibe con un “Te estuvimos esperando” quebrando toda dicotomía hombre de ciencia/hombre de fe porque básicamente Jack había comenzado a creer, nunca llegó a decírselo, pero fue así. Los personajes se abrazan, se reconocen, sonríen. Jack desde el paisaje verde casi tropical que lo vio despertar hace ya seis años, deshace su camino malherido, con los ojos perdidos, yendo y viniendo con su mente de aquella realidad atemporal en la que él y sus náufragos, decidieron pautar como punto de encuentro después de la vida… “But Kate, she said that we were leaving” su padre lo mira y le contesta, “Not leaving, Moving on”.
Avanzar, esa es la palabra, final de partida para
Y el ojo de Jack se cierra lentamente. La puerta de la iglesia se abre derrochando luz. Otra situación contrapuesta que nos dice “Aquí termina, pero también comienza”. Hasta aquí el viaje, ahora comienza el legado de Lost. Yo les digo “Hasta siempre, fue un placer viajar con ustedes”.